Tiempo de vals

Los problemas de una diplomacia comercial

La situación de las relaciones internacionales se encuentra convulsionada en América Latina, ante la situación generada de cara a la próxima Cumbre de las Américas en Lima. No es el tema central, el que ha tensionado la región; es decir la lucha contra la corrupción en circunstancias que mandatarios y altos funcionarios de los gobiernos de Brasil, Argentina, Honduras y Perú, el país anfitrión, se encuentran seriamente cuestionados.

Ricardo Soberón, analista

Publicado: 2018-02-19


Para esto, se debe tomar en consideración la posibilidad de una nueva era de confrontación a escala global. La Nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU (2017) califica a Rusia y China como los factores de tensión, que prioriza recuperar la hegemonía política, comercial y energética de EE.UU. A ello se debe agregar el más reciente Presupuesto en Defensa de Trump para el año fiscal 2019, hasta por US$ 300 billones . Es en estas circunstancias que uno se pregunta, hasta donde son capaces de llegar por la seguridad energética de EE.UU? Así, se estrechan las salidas de uso de mecanismos pacíficos de solución a la crisis política que vive el país luego de las protestas del 2016, que impide acuerdos entre el gobierno de Caracas y la oposición del MUD, mientras empeora la crisis humanitaria hasta llegar a niveles de escándalo: 4 millones de venezolanos fuera del país.

El más reciente escándalo diplomático, es producido por la invitación y posterior retiro de invitación que hace el Gobierno peruano al Presidente Nicolás Maduro, para participar de la Cumbre del 13 y 14 de abril. Este cambio se produce a instancias de 11 de los 35 países miembros del mecanismo agrupados en torno al “Grupo de Lima”, y pone en tela de juicio las atribuciones del anfitrión para decidir quien participa o no. Además, ha recibido las críticas de los principales analistas peruanos (Vidarte, Escobar , Kahat, Ferrero).

Hay varios problemas en esta torpe decisión diplomática del Perú. Primero, quienes toman la decisión de no darle la bienvenida al Presidente de Venezuela, no son todos los integrantes del mecanismo, y al tratarse de un mecanismo multilateral, esto puede ser un acto reprochable y excesivo de país anfitrión. Segundo, la contradicción de una ida y vuelta en las relaciones entre Estados, tiene serias repercusiones en política internacional, especialmente en el plano regional; tercero, la posibilidad que se genere una inasistencia de otros jefes de Estado, como es el caso de Cuba, Bolivia, Uruguay o Nicaragua. En cualquier caso, lejos de ayudar este incidente empeora la situación del problema mismo venezolano.

Esto pone en evidencia los graves errores que se permite una diplomacia –como la peruana- con una tradición histórica de calidad (Torre Tagle), pero que ahora está en manos de empresarios y promotores comerciales. Solo refleja la absoluta falta de coherencia al momento de analizar e interpretar los mecanismos y obligaciones internacionales, desde la Carta Democrática, la OEA, la Declaración de Quebec y otros, dependiendo de a quien se le aplica. Lo paradójico es que la Cumbre abordará el problema de la corrupción pese a que PPK atraviesa serio riego de vacancia, algo similar ocurre en el caso de Presidente Temer, caso de Juan Orlando Hernández de Honduras, donde el Mecanismo anti corrupción (MICCIH) se le quita autoridad y se ve obligado a renunciar, lo que deja sin piso al mayor esfuerzo anti corrupción de la OEA. ¿Qué autoridad tienen varios de estos mandatarios para dar lecciones sobre cómo luchar contra la corrupción? Pero el problema es más grave, cuando planteamos la cuestión geopolítica que vive la región, frente a los intereses de EE.UU, China y Rusia. En situaciones que en los últimos años, en América Latina se han impuesto golpes blandos, campañas masivas de desinformación (fake news), más sabotaje en telecomunicaciones. Un ejemplo de ello son las frecuentes acusaciones contra el régimen de Caracas por terrorismo o por tráfico de drogas.

Asimismo, se produce una situación crítica de otros mecanismos sub regionales como CELAC o UNASUR, mientras que prevalecen otros como G-20 o Davos. La situación que vive Venezuela, y la reciente visita de Secretario de Estado Rex Tillerson a los países de la región (Mex, Arg, Col, Perú y Jamaica), ponen en evidencia su intento de recomponer relaciones, mientras líder chino Xi Jinping ha estado 3 veces en la región, Trump no ha venido desde que asumió como Presidente. China es el mayor socio comercial de Argentina, Brasil, Chile y Perú y propone a CELAC la Nueva Ruta de la Seda. Pero también refleja el interés de EE.UU de seguir aislando a Caracas e impedir salidas pacíficas a la situación producida. La situación obliga a preguntarse si los cambios políticos ocurridos entre los gobiernos del ALBA y los de APEC, son irreversibles? El futuro de próximas elecciones en México, Colombia, Brasil, donde se perfilan otras propuestas. Esto pone sobre el tapete la posibilidad que se produzcan hechos irregulares donde progresivamente se produce un cerco político, mediático y hasta militar, que van desde el empeoramiento de la crisis humanitaria en fronteras –como las de Colombia- hasta incidentes, reclutamientos, que provoquen respuesta militares y hasta una posible intervención, desde dentro o desde fuera.


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