no quiere más trata de personas

ENTRE TRUMP Y KEIKO: EL TRIUNFO DE LA SINRAZÓN.

Existe una razonable oportunidad que en los próximos meses termine de conformarse un cambio político dramático tanto en Perú como en EE.UU, como consecuencia de la irrupción de dos propuestas políticas, una marcada por la ignorancia y la xenofobia, otra marcada por la corrupción y el narcotráfico. Esta convergencia puede ser un punto de colisión, a pesar de sus coincidencias

Ricardo Soberón

Publicado: 2016-05-27


De producirse, estos cambios tienen algunos patrones comunes y muchas posibilidades razonablemente nefastas, para el futuro de la Democracia, los Derechos Humanos y la conducción de la Lucha contra el Narcotráfico en el Hemisferio Occidental. Muy simple, Perú es el mayor productor de cocaína, EE.UU es el mayor demandante individual de la misma. Digo esto, en el marco de un visible retroceso y deterioro de los regímenes políticos alternativos, del debilitamiento del propio sistema interamericano de DD.HH, y la instauración de una restauración conservadora en América del Sur.

De producirse este viraje tendríamos el retorno del neo fujimorismo en el Perú y la aparición de un tragicómico personaje en la Casa Blanca el candidato republicano Donald Trump, caracterizado por su discurso prepotente, arrogante, xenófobo, rimbombante que oculta no solo un profundo desconocimiento del mundo actual, sino que representa un severo retroceso hacia posiciones aislacionistas, unilaterales, por parte del próximo gobierno de EE.UU; es el caso de la sorpresa de los líderes del G-7 frente al discurso de Trump.

Los sectores sociales que los apoyan, expresan en ambos casos un profundo rechazo a las clases políticas tradicionales – incluso a sus propias estructuras partidarias, a las que consideran un acompañante menor de sus propias motivaciones-. Tanto Trump como Fujimori, son el resultado del desgano de la población de cada uno de nuestros países a la política tradicional de los partidos históricos: APRA, AP la izquierda en el Perú y las elites demócratas y republicanas en Washington. Los sectores que apoyan a Trump son de sectores blancos, no profesionales, muy conservadores que han sufrido las consecuencias de las políticas económicas de los Clinton y los Obama (1993/2015), a pesar de la tenue recuperación económica norteamericana. Los que apoyan a Fujimori en el Perú, son gruesos sectores urbano rurales de clases D, E que han sido excluidos del crecimiento económico de los 90s, y que son permeables a la corrupción, al “roba pero hace obra”, informales, taxistas, mineros ilegales.

El mayor problema es lo que ellos pudieran representar si tuvieran que conducir las relaciones internacionales de sus respectivos países. En ambos casos demuestran una profunda ignorancia, un desconocimiento de la posición de sus países en el escenario internacional, y tienen severos flancos que puedan perjudicar la posición país, tanto en Washington como en Lima. Las sandeces que suele referir Trump pueden perjudicar los esfuerzos por configurar un mundo multipolar, mientras que las enormes fisuras de involucramiento del narcotráfico, por parte de Keiko Fujimori, pueden llevar al Perú a ser visto como el ejemplo perfecto de un “narco Estado”.


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