analiza el primer año de PPK

Cumbre de UNGASS 2016 y el Problema Mundial de las Drogas.

Acaba de culminar en Nueva York, la Sesión Especial de la Asamblea General de la ONU sobre el problema de las drogas (UNGASS). 193 países han aprobado una Declaración Política –no suficientemente debatida-, se trata de un documento de 24 páginas que debe guiar la acción internacional, en el futuro para superar el fracaso obtenido . Entre los asistentes, estuvo el Presidente Ollanta Humala y Amapola Duran, una campesina y dirigente de Tingo María, Huánuco.

Publicado: 2016-04-25


UNGASS es el esfuerzo más específico para analizar y evaluar los resultados obtenidos por la comunidad internacional en la última década, para resolver los problemas de producción, tráfico y consumo ilegales, en este caso de cocaína. Este ejercicio se basa en la idea del “consenso”, lo cual quita particularidad y énfasis a los acuerdos específicos. En esta oportunidad, la sociedad civil mundial reclamó por el poco dialogo, la poca participación y transparencia que hubo en la definición política de los documentos y procesos emanados de UNODC y la Comisión de Estupefacientes (ONU, Viena), encargados de un proceso organizativo preparatorio de dos años, tenso y difícil en la discusión de borradores. La gente pide soluciones más humanas y la ONU se vuelca al prohibicionismo que es discriminatorio, una pérdida de recursos y no permite control de calidad de las sustancias. En el evento se produjo una inevitable polarización sobre los temas, y el consiguiente quiebre de expectativas. El Perú, es una muestra del mantenimiento de idea de “adicción” al castigo, que tienen políticos y autoridades. Incluso, muchos países del Hemisferio Sur no participaron activamente del proceso.

Lo más resaltante fue la mención a la protección DD.HH y el rol latinoamericano en pedir reformas explícitas, particularmente México, Colombia, Uruguay, Bolivia y en menor medida Costa Rica, Ecuador. Creemos que se ha desaprovechado la oportunidad para hacer revisión a profundidad y no echarle un salvavidas a un sistema internacional de visión prohibicionista, discursivo y poco eficiente para atacar las causas reales del problema de Salud y pobreza rural.

Del lado peruano, el Perú pasa a ser uno de los países más conservadores en el manejo del tema drogas y narcotráfico: no evalúa lo que hace, no reforma las políticas, no mejora; mientras, el Presidente Humala pide una asociación estratégica con el Norte desarrollado Este Gobierno se encargó de vender el “modelo” peruano de lucha contra el narcotráfico: área erradicada de coca (35,000 en cinco años) y San Martín, presencia VRAEM, con sombras, Minutos después, se presentó Amapola y acusó de mensaje maquillado y se preguntó sobre las consecuencias de la erradicación forzosa, sobre las economías de los campesinos”.


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